Cómo se adapta la administración a cada inmueble
No es lo mismo llevar un dos ambientes alquilado en Caballito que un tres ambientes en Villa Urquiza con una reforma pendiente en la unidad funcional. Tampoco se administra igual un consorcio con expensas al día que uno con mora acumulada. La forma de trabajo se ajusta al tipo de unidad, al régimen del edificio y al estado del contrato de locación, y eso define qué tareas entran en juego desde el primer mes.
Cobranza y liquidación mensual
Registro de cada vencimiento, control del pago del inquilino y liquidación al propietario con el detalle de lo cobrado. Si el alquiler se ajusta por índice, el monto del período se revisa antes de emitir la liquidación para que las cuentas cierren.
Contratos y ajustes por índice
Los contratos de locación se siguen bajo la ley argentina. Se controla la fecha de inicio, la periodicidad del ajuste y la cláusula que fija el índice, para anticipar el impacto sobre el flujo mensual antes de que llegue la actualización.
Consorcios y expensas
En edificios bajo régimen de consorcio, la administración se adapta a cómo se liquidan las expensas y a si existe mora previa. Se ordena el registro de deuda y se deja constancia escrita de cada aviso, con plazos claros.
Obras menores en la unidad
Cuando el departamento necesita una reparación puntual, se hace seguimiento de la obra dentro de la unidad funcional: qué se acordó, qué se ejecutó y cómo queda documentado. Aplica a unidades de dos y tres ambientes por igual.
Carpeta de venta
Si el propietario evalúa vender, se arma la carpeta con fotos actuales, planos y valores de referencia de la zona. Sirve para comparar con operaciones similares en barrios como Caballito, Villa Urquiza o Lanús antes de publicar.
Diagnóstico y presupuesto
Cada situación se revisa primero: tipo de unidad, contrato vigente, estado de cobranza y consorcio. Con ese panorama se define el presupuesto de administración. Si el inmueble ya está alquilado y las cuentas no cierran, el diagnóstico es sin cargo.