Por qué existe RLM Propiedades
El estudio nació de un problema concreto: administrar un inmueble alquilado sin que el propietario tenga que perseguir pagos, discutir expensas ni improvisar frente a un atraso. Trabajamos en CABA y Gran Buenos Aires con alquileres residenciales, consorcios de edificios y tasaciones, y sostenemos la tarea sobre hábitos simples que se repiten mes a mes. No hay atajos: si el acuerdo queda por escrito y los plazos se respetan, la mayor parte de los conflictos se evita antes de que empiecen.
Todo acuerdo, por escrito
El contrato de locación bajo la ley argentina es la base de cualquier reclamo posterior. Dejamos asentado el índice de ajuste aplicable, la periodicidad, las condiciones de pago y qué corresponde al alquiler y qué al consorcio. Cuando algo se acuerda de palabra, después no hay con qué sostenerlo.
Anticipar el ajuste por índice
El ajuste cambia el valor mensual del alquiler y conviene revisarlo con tiempo, no la semana en que vence. Miramos el índice del contrato, la fecha de inicio y la periodicidad para que el propietario sepa qué va a cobrar antes de que llegue el mes, y para que el inquilino reciba el aviso con margen.
La mora se trata con registro
Un atraso no se resuelve con llamados sueltos. Registramos cada vencimiento, enviamos avisos formales y dejamos constancia del saldo pendiente con fechas. Ni escalamos antes de tiempo ni dejamos pasar semanas sin dejar rastro: la secuencia documental es lo que después permite avanzar.
Números claros para el propietario
Cada liquidación muestra lo cobrado, lo pendiente y lo descontado, sin renglones que nadie entiende. La misma lógica aplica a las tasaciones y a las carpetas de venta: fotos, planos y valores de referencia de zona ordenados para que la decisión se tome con información, no con intuición.
La estética del estudio acompaña esa idea: gris piedra, blanco y verde oliva, sin adornos que distraigan de los números. Preferimos una liquidación legible antes que una presentación vistosa.