Cobranza y mora
Mora en el pago del alquiler: pasos concretos antes de iniciar un reclamo
Qué revisar en la cobranza mensual y cómo ordenar el reclamo al inquilino sin perder el hilo de lo que ya está documentado.
El primer día de atraso es el momento en el que más se define el resto del mes. Cuando el pago no llega, la reacción habitual del propietario es escribir un mensaje suelto, preguntar si se olvidó y esperar. Ese mensaje no deja constancia del vencimiento, no fija un plazo y no registra el saldo. Si la situación se repite, el propietario termina con una conversación larga y ningún documento que ordene lo que pasó.
Una cobranza ordenada arranca antes de la mora: con un registro de cada vencimiento, la fecha en que se esperaba el pago y el monto que correspondía según el contrato y el ajuste vigente. Ese registro puede ser una planilla simple, pero tiene que estar actualizado y ser consultable. Cuando el pago no aparece, la diferencia entre lo esperado y lo recibido queda anotada con fecha, no reconstruida de memoria semanas después.
Avisos por escrito y plazos claros
El segundo paso es el aviso formal. Un mensaje informal sirve para avisar, pero no reemplaza una comunicación por escrito que identifique el período adeudado, el monto pendiente y el plazo para regularizar. Guardar copia de cada aviso, con fecha de envío, permite mostrar después qué se reclamó y cuándo. Si el inquilino responde, esa respuesta también se archiva: forma parte del mismo expediente.
Conviene evitar los llamados sueltos como único canal. Se pierden, se contradicen entre sí y no dejan rastro. Un aviso por escrito, aunque sea breve, ordena la conversación y evita que el reclamo dependa de la memoria de cada parte.
Qué revisar antes de escalar el reclamo
Antes de avanzar a una instancia mayor, hay tres puntos que conviene chequear en el contrato de locación: la fecha de vencimiento de cada período, la cláusula sobre mora y el mecanismo de ajuste por índice que esté previsto. También hay que confirmar que el saldo pendiente esté bien calculado, incluyendo lo que corresponda por expensas si el acuerdo lo contempla.
Con esa base documental, el contrato y la normativa vigente marcan los caminos posibles. Ninguno de esos caminos funciona sin respaldo: fechas, montos, avisos y respuestas. Llevar esa secuencia desde el primer día reduce el desgaste de las partes y facilita cualquier instancia posterior, sin prometer un resultado determinado.
En la administración de alquileres residenciales en CABA y Gran Buenos Aires, este orden documental es lo que permite saber en qué punto está cada contrato y decidir con información. Si querés ver cómo se aplica a un inmueble alquilado, podés pedir un diagnóstico sin cargo y revisar el estado de la cobranza antes de delegar la gestión.